Prensa
“La memoria funciona como sustento de nuestra identidad y nos integra tanto a nuestro grupo de pertenencia como –hoy día más que nunca- a la comunidad global. Posicionada desde la perspectiva que piensa a la obra como una suerte de archivo, Jimena busca que los recuerdos del espectador, anclados en fotos, fechas, palabras claves, sea la base de un discurso donde ella pueda, a su vez, imprimir su mirada para finalmente integrar ambas instancias conformando un bloque semiótico nuevo”.
Lic. María Carolina Baulo
Texto de artista
Recordar. Quizás para todos nosotros sea importante conservar recuerdos y sostener la memoria en el tiempo, pero hay personas que necesitan realizar acciones concretas para asegurarse que el olvido no se lo lleve todo para siempre. Partiendo del Proyecto “Archivo de recuerdos”, la artista plástica Jimena Pezzucchi plantea un espacio de comunión donde su obra se construye a partir de su propia experiencia pero se retroalimenta de la experiencia del otro. El aporte material de sus fotos, hace que ese espectador anónimo pase a integrar una historia superadora a la propia, una plataforma donde la artista transforma esos recuerdos atrapados en un fotograma en una obra conjunta. Fotografías acompañadas por una historia personal y desconocida, atravesadas por la visión y la intervención material de Jimena Pezzucchi, dan cuenta de un relato colectivo que sabe hacer uno de los medios y las redes sociales como vías de expansión y unión simultáneamente.
A lo largo del siglo XX, fueron muchos los movimientos artísticos y disciplinas focalizadas en el aspecto social, que hicieron hincapié en representar y dejar testimonio del paso del tiempo; el registro, la impronta del pasado en el presente. La memoria funciona como sustento de nuestra identidad y nos integra tanto a nuestro grupo de pertenencia como –hoy día más que nunca- a la comunidad global. Posicionada desde la perspectiva que piensa a la obra como una suerte de archivo, Jimena busca que los recuerdos del espectador, anclados en fotos, fechas, palabras claves, sea la base de un discurso donde ella pueda, a su vez, imprimir su mirada para finalmente integrar ambas instancias conformando un bloque semiótico nuevo.
Representar esos recuerdos es el objetivo: un encadenamiento de pequeñas obras donde cada una de ellas cuenta una historia única e irrepetible rescatada de la memoria del espectador y revalorizada como objeto estético. Una propuesta que cambia todo el tiempo porque las piezas cambian, porque cada una de ellas puede ser reemplazada por otra o pueden sumarse nuevas, porque implica un trabajo de pesquisa e interacción que nunca está totalmente controlado. Entonces, desde el mismo momento en que otra voz, otro discurso, otra historia se sume al conjunto, la obra ya no es la misma, muta y se regenera permanentemente. Cada una de las obras bucea en “los pasados” gracias a las fotos, cartas y objetos familiares, todos reproducidos en distintos formatos pero amalgamados por una estética propia de la artista. Lo curioso es que induce a pensar –erróneamente- que a simple vista son todos los relatos iguales. Es ahí donde se hace imprescindible acercarse y los percibir las diferencias. Porque así como todos parecemos tener recuerdos con puntos de contacto común –y esto es básicamente una cuestión cultural que hace que los individuos experimentemos situaciones afines acorde a nuestro grupo de pertenecía- sin embargo, cada una de nuestras historias se despega del resto haciendo gala de un su posibilidad de individuación. Jimena Pezzucchi indaga en su arcón de los recuerdos pero necesita del aporte del otro para crear un entramado de historias en permanente proceso. Su propia historia es solamente una excusa para acercarse al otro e invitarlo a que comparta aquello que quiera conservar, resguardar del olvido y refrendar en la memoria. Activar la memoria, “que puedan verme y verse a través del viaje por los recuerdos”, dice la artista. Imágenes, palabras, constituyen archivos mentales y materiales que acumulamos a lo largo de nuestra vida y aun la persona más despojada, no puede escapar al poder de ese imborrable archivo inconsciente que nos gobierna desde la oscuridad. En tanto haya motivo para recordar y deseos de no olvidar, la propuesta de Jimena Pezzucchi sigue en pie.
Lic. María Carolina Baulo